«Vuelo a París por 19 €» y luego resulta que París está a 85 kilómetros. Los aeropuertos secundarios pueden ser el mejor truco de esta lista o una trampa, y la diferencia se decide con una resta de dos minutos.
Qué es exactamente un aeropuerto secundario
Es un aeropuerto más pequeño y alejado del centro que el principal de la ciudad, con tasas más bajas para las aerolíneas. Ese ahorro se traslada al billete: por eso las low cost operan desde ahí. No es un engaño, es un modelo de negocio. El problema aparece cuando comparas el precio del billete y no el del viaje.
La cuenta que hay que hacer
Siempre la misma, y es una resta:
El traslado son entre 15 y 25 € por trayecto en la mayoría de secundarios europeos, así que 30–50 € ida y vuelta por persona. Si ahorras 40 € en el billete y el traslado te cuesta 35, no has ahorrado: has hecho una hora más de autobús gratis.
Y multiplica por los que viajáis. Un ahorro de 45 € por billete para cuatro personas son 180 €, y ahí el traslado casi siempre compensa. Para uno solo, la cosa cambia.
Los casos más habituales desde España
- París: Beauvais está a unos 85 km del centro y el bus ronda la hora y cuarto. Orly y Charles de Gaulle están conectados con transporte público directo. La diferencia de billete tiene que ser grande para que Beauvais gane.
- Milán: Bérgamo es el secundario más razonable de Europa: unos 50 km, bus frecuente y menos de una hora. Suele compensar.
- Roma: Ciampino está más cerca del centro que Fiumicino, aunque peor conectado en tren. Casi siempre compensa.
- Barcelona: Girona y Reus están a más de 90 km. Con el bus, hora y media larga. Solo compensa si la diferencia es muy alta.
- Bruselas: Charleroi está a unos 50 km. Es el ejemplo clásico de aeropuerto que lleva el nombre de una ciudad en la que no está.
Cuándo no compensa, casi nunca
- Si viajas solo y la diferencia de billete es menor de 30–40 €.
- Con niños o maletas grandes: hora y media de bus con equipaje y críos no se paga con 20 €.
- Escapadas de dos días: tres horas de traslado ida y vuelta sobre un fin de semana es un buen mordisco al viaje.
- Si llegas de noche: lo de abajo.
El detalle que arruina el ahorro: el último bus
Es el fallo más caro y el más fácil de evitar. Muchos vuelos low cost aterrizan tarde, y el último autobús al centro puede salir antes de que hayas recogido la maleta. Si eso pasa, el taxi desde un secundario cuesta bastante más que todo lo que te habías ahorrado.
Antes de reservar un vuelo que llegue después de las 22:00, comprueba dos cosas: el horario del último traslado y cuánto costaría un taxi si lo pierdes. Si el taxi se come el ahorro, coge el otro vuelo.
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