El precio de un vuelo a Europa puede variar muchísimo según el mes en el que viajes. Aquí tienes una guía práctica, mes a mes, para saber cuándo suele merecer más la pena reservar según el tipo de destino.
Enero y febrero: la mejor relación precio-destino
Fuera de la primera quincena de enero, es de los tramos más baratos del año para volar a capitales europeas como Roma, París o Berlín. La demanda baja tras las fiestas y las aerolíneas ajustan precios para llenar aviones.
Marzo y abril: cuidado con la Semana Santa
Los precios suelen mantenerse bajos hasta que se acerca la Semana Santa, cuando destinos como Lisboa o el sur de Italia suben notablemente. Si puedes viajar dos semanas antes o después de esas fechas, notarás la diferencia en el bolsillo.
Mayo: la temporada media empieza a subir
Mayo combina buen tiempo en gran parte de Europa con precios todavía razonables, especialmente entre semana. Es un buen mes para ciudades como Ámsterdam o Praga antes de que llegue la temporada alta.
Junio a agosto: temporada alta, precios altos
Es el periodo más caro para casi cualquier destino europeo de playa o gran capital turística. Si tu viaje no depende del calendario escolar, merece la pena mover las fechas a junio temprano o septiembre.
Septiembre y octubre: el "verano tardío" más barato
El buen tiempo se mantiene en gran parte del sur de Europa mientras los precios ya han bajado respecto a agosto. Es probablemente la mejor combinación de clima y precio del año para destinos como Grecia o el sur de Italia.
Noviembre: el mes más económico para ciudad
Salvo el puente de diciembre, noviembre suele ser el mes más barato para escapadas urbanas a capitales europeas. Poca demanda turística y aerolíneas con asientos libres que quieren llenar.
Diciembre: depende mucho de la fecha exacta
La primera quincena suele ser barata; a partir de mediados de mes, con la Navidad y Fin de Año, los precios se disparan en casi todas las rutas europeas.
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